Reseña

María Matesanz del Barrio. Reseña de López, Covadonga. 2014. Análisis del discurso. Madrid: Síntesis. Infoling 6.24 (2014) <http://infoling.org/informacion/Review205.html>

Aunque es frecuente encontrar todos los años obras dedicadas al Análisis del Discurso editadas por uno o varios autores, no son habituales las monografías globales, progresivas y, a la vez, sintéticas realizadas por un solo autor, como es el caso del libro Análisis del Discurso de Covadonga López Alonso. Su autora no solamente ha sabido dar certera respuesta a las dos preguntas básicas que ella misma plantea en el libro, qué es el discurso y cómo analizarlo, sino que además de ofrecer una revisión actualizada de los estudios sobre el discurso, desde un enfoque abierto a la interdisciplinariedad, propone una metodología de análisis textual diferente. La dimensión pedagógica que imprime su publicación en la reciente colección Claves de la Lingüística de la editorial Síntesis no interfiere en su planteamiento científico, sólidamente fundamentado en la amplísima bibliografía utilizada, uno de sus puntos fuertes. No en vano, Covadonga López Alonso es catedrática de Lingüística General de la Universidad Complutense de Madrid y goza de reconocimiento internacional como especialista en esta materia. En su dilatada trayectoria, que ha abierto caminos a muchos lingüistas que han seguido sus pasos tanto en Análisis del Discurso como en Lingüística Aplicada, ha dirigido múltiples proyectos internacionales y nacionales en los que ha abordado desde la multidisciplinaridad la versatilidad del Análisis del Discurso, una disciplina reciente como tal pero con una larga historia que ha ido conformándose durante siglos. En la extensa producción bibliográfica de C. López Alonso encontramos continuas reflexiones y estudios sobre aspectos concretos del Análisis del Discurso, pero ahora nos brinda en un único volumen, con una coherencia y claridad expositiva admirables, una síntesis de sus conocimientos, adquiridos durante años de investigación.

La obra está estructurada en nueve capítulos homogéneos en cuanto a extensión y organización interna, salvo los capítulos primero y último que son más breves, como veremos. El objetivo didáctico del libro conlleva una organización bastante plana de los contenidos, de modo que los capítulos se presentan uno tras otros sin que de forma explícita se vea la relación entre ellos. Por una parte, esta forma de organización del libro permite, con una lectura rápida, conocer cuáles son los principales contenidos que se abordan y los límites de su tratamiento en la obra. Por otra, sin embargo, no es fácil ver la estructura subyacente que da cohesión al libro y que se comprende perfectamente a medida que se avanza en su lectura. No obstante, la introducción del libro ofrece una primera pista organizativa, ya que la autora señala que existe una subdivisión interna entre fundamentos teóricos (los primeros siete capítulos) y metodología para el análisis discursivo (los dos capítulos finales). En realidad, desde mi punto de vista, la estructura interna del libro va más allá de esta división y desarrolla en su recorrido teórico y metodológico el esquema fundamental que propone la autora para describir y explicar lo que es y comporta el Análisis del Discurso: discurso, género, texto.

Los seis primeros capítulos (discurso) abordan los fundamentos teóricos del discurso. El capítulo séptimo (género) está dedicado a la noción de género discursivo y a las distintas tipologías propuestas para intentar categorizar y clasificar los tipos discursivos. Y, por último, los capítulos octavo y noveno (texto) desarrollan el análisis de los textos a partir de una propuesta metodológica nueva basada, fundamentalmente, en planteamientos semántico-pragmáticos. Siguiendo este esquema vamos a abordar de forma más detallada el contenido del libro.

De los seis capítulos que integran el bloque teórico (discurso), en el primero de ellos, el más breve también, se plantean dos cuestiones esenciales para conocer cuál es el estatus del Análisis del Discurso dentro del ámbito de estudio de la Lingüística: qué es el discurso y si es posible considerar el Análisis del Discurso una disciplina de la Lingüística. Para dar respuesta a la primera de las preguntas formuladas en el capítulo, y que se plantea todo aquel que se acerca por primera vez al discurso, la autora hace un breve recorrido histórico por la Lingüística moderna, comenzando, claro está, por Saussure, quien ya utiliza el término discurso, casi exclusivamente como sinónimo de habla. Pero el recorrido que presenta no es, en sentido estricto, cronológico sino que para saber qué es el discurso realiza un acercamiento multidimensional guiado por enfoques pluridisciplinares. De este modo, los distintos autores que trata se enmarcan en las corrientes de las distintas disciplinas en las que se inscriben sus obras, puesto que el interés por el discurso se ha producido no solamente en Lingüística, sino en Sociología, en Filosofía, en Antropología y en Psicolingüística. Los acercamientos plurales al discurso dieron paso en los años 70 a una visión prismática del discurso, que es la que nos permite hablar, actualmente, de interdisciplinaridad al abordar el Análisis del Discurso. La segunda cuestión que se plantea en el capítulo primero es más metodológica que real puesto que el propio título del capítulo deja claro que, para la autora, el Análisis del Discurso es una disciplina lingüística. Sin embargo, suscitar la pregunta no es banal puesto que algunos autores relevantes, como T. van Dijk, Schiffrin o Maingueneau, tienden a considerarlo, por sus propias características, un ámbito de confluencia de distintas disciplinas con un dominio cuyos límites son difíciles de definir. Sin embargo, C. López Alonso, aun teniendo en cuenta las objeciones que se han formulado, argumenta sólidamente su propuesta de considerar sin reparos el Análisis del Discurso una disciplina de la Lingüística. A pesar de su heterogeneidad y diversidad de enfoques para abordarlo, el Análisis del Discurso ofrece una reflexión teórica que se justifica desde un criterio histórico, temático e institucional y esto, por tanto, permite considerarlo una disciplina. Termina este primer capítulo con un breve repaso a nociones básicas como comunicación, interactividad, contexto, canales y medios de producción, géneros discursivos y, por último, niveles y unidades de análisis, necesarios todos ellos para poder abordar la lectura de los siguientes capítulos.

Los capítulos segundo y tercero del libro –Personas y voces del discurso y Contexto y construcción del discurso, respectivamente– constituyen internamente una unidad en la que la autora expone y explica los fundamentos de la construcción del discurso, entendido como un proceso comunicativo en el que personas y voces, mediatizadas por un contexto determinado, crean un sentido. El segundo capítulo se centra en los tres parámetros esenciales que permiten fijar la intencionalidad y sentido del discurso: el proceso de comunicación, las personas y las voces. La comunicación humana, estudiada modernamente desde distintas disciplinas lingüísticas, tiene en el Análisis del Discurso un espacio clave puesto que se parte del hecho de que todo comportamiento humano es comunicación y la comunicación fundamental en el hombre se realiza a través del discurso. Por esta razón, la autora dedica parte de este capítulo a reflexionar sobre el lenguaje como instrumento de comunicación, lo que hace revisando las principales teorías lingüísticas que lo han abordado desde las ya clásicas teorías de Bühler. Lo interesante de esta reflexión teórica no son solamente los datos que nos recuerda, que son muchos, sino la presentación que hace a través de los distintos enfoques y teorías desde los que se ha intentado describir y explicar la comunicación humana. El segundo gran apartado de este capítulo es el que dedica C. López Alonso a las personas del discurso y que aborda desde los trabajos de Benveniste. La aproximación lingüística de Benveniste, basada en la enunciación y la intersubjetividad, imprimen un original cambio de perspectiva en los trabajos sobre el lenguaje y la comunicación, tanto anteriores como coetáneos de los suyos, ya que sitúa al sujeto en el centro de la reflexión teórica. Las nociones de intersubjetividad y de sujeto como actor social tendrán un largo recorrido teórico en modelos interaccionistas posteriores como el modelo interaccionista sociodiscursivo de Bronckart y de Culioli y el modelo del sujeto social de Goffman. El último apartado de este capítulo, como ya hemos anunciado, se ocupa de las voces del discurso, aspecto que introduce Bajtín en los años 20 a través de tres nociones: dialogismo, polifonía y heteroglosia. La recepción de Bajtín en la Lingüística y Teoría de la Literatura francesas ha sido particularmente fructífera ya que ha dado lugar a desarrollos teóricos posteriores, fundamentales para analizar las voces que intervienen y construyen el discurso. Merecen especial atención, y así lo refleja C. López Alonso en su libro, los trabajos de Ducrot sobre el dialogismo de Bajtín, que Ducrot denominará polifonía y que constituirá el centro de su propia teoría polifónica. Se dedica el final del capítulo a los cuatro procedimientos de citas que adoptan las voces del discurso: el discurso directo (DD), el discurso indirecto (DI), el discurso directo libre (DDL) y el discurso indirecto libre (DIL).

Una vez que se ha estudiado la comunicación, las personas y las voces que integran el discurso, el lector está ya en disposición de abordar la creación del sentido, en el que el contexto es pieza esencial para lograrlo. Es en el tercer capítulo –Contexto y construcción del discurso– en el que se abordan estos dos aspectos claves para la construcción del discurso. La noción de contexto, que se ha revelado como parámetro esencial del Análisis del Discurso, no es sin embargo un concepto nuevo ya que durante la primera mitad del siglo XX, y con figuras tan influyentes como Malinowski, Batjín y Wittgenstein, fue utilizado en la teoría del lenguaje, aunque desde distintas aproximaciones. La amplitud y complejidad que ha ido adquiriendo el término contexto desde su uso en el siglo pasado hasta las investigaciones más recientes son analizadas por C. López Alonso desde cuatro perspectivas complementarias: perspectiva lingüística, pragmática, cognitiva y sociocultural. La importancia que se otorga al contexto, cualquiera que sea el marco desde el que se aborde, viene dada porque la producción y la interpretación del discurso están indisolublemente asociadas a él. Esto lleva a un problema esencial en la Lingüística, aunque no exclusivo de esta disciplina, la noción de sentido –qué es el sentido y cómo se construye–, lo que se analiza cuidadosamente en el apartado 3.2 del capítulo tercero. Como bien expone la autora, a las aproximaciones filosófico-lingüísticas clásicas sobre estos problemas se han ido uniendo enfoques que parten de la Psicología cognitiva. El apasionante problema de la determinación del sentido sigue abierto tanto desde la perspectiva filosófica como lingüística, dada la complejidad que encierra y quizá, también, porque las posturas de filósofos y lingüistas en este punto concreto permanecen muchas veces poco permeables a sus respectivas propuestas. Al final del capítulo tercero se retoma el primero de los aspectos tratados en este bloque interno, la comunicación, con una referencia explícita a la clasificación de los medios que se utilizan en el canal de comunicación: oral y escrito. De este modo, se introduce el segundo bloque implícito de la parte dedicada a los fundamentos teóricos, el cual se centra en los modos de actualización del discurso.

Los capítulos cuarto, quinto y sexto –Discurso oral, Discurso escrito, Discurso digital, por este orden– conforman una sección diferenciada de lo que se ha tratado anteriormente. Los capítulos cuarto y quinto presentan una organización estructural prácticamente simétrica, mientas que el capítulo sexto tiene una organización del contenido algo diferente. El estatus de ‘lo digital’, tratado en el capítulo sexto, no es fácil de definir porque es más un soporte que un medio, sobre todo desde la perspectiva de la mayoría de los hablantes que en este ámbito denominamos habitualmente usuarios. Sin embargo, el desarrollo de una competencia digital cada vez más frecuente en los individuos y la adaptación cada vez más divergente a las tecnologías de los modos discursivos oral y escrito han generado un discurso digital que se puede diferenciar con claridad de los otros dos modos de discurso. No obstante, los tres discursos están vistos desde la perspectiva de la enunciación porque este es un aspecto determinante en todos ellos, ya que nos permite situar a los interlocutores, el espacio, el tiempo y conocer los medios utilizados en el discurso, y, a la vez, nos permite distinguir con parámetros objetivos y bien definidos el modo discursivo utilizado. Además de estos parámetros, C. López Alonso, de forma metódica, señala cuáles son las características de estos discursos. Es particularmente interesante la aproximación que realiza a la caracterización de los discursos, siempre apoyada en los enfoques teóricos más relevantes que han abordado esta cuestión. Los tres capítulos a los que nos estamos refiriendo (cuarto, quinto y sexto) dedican un apartado a las modalidades discursivas, que tanto en el discurso oral como en el escrito son el diálogo y el monólogo. En el discurso digital, las modalidades discursivas son la monogestión y la plurigestión, con funciones muy diferentes que van desde la información al juego o la exhibición –necesidad de mostrarse o manifestarse–. Perturba un poco de inicio, sin embargo, encontrar en estos capítulos un apartado dedicado a los géneros –géneros del discurso oral, géneros del discurso escrito y géneros digitales (4.4, 5.6 y 6.6, respectivamente) – cuando todavía no se ha introducido en el libro el estudio de los géneros y su tipología. Al abordar la lectura de estos apartados, el lector tiene que recurrir a su conocimiento de lo que es un género discursivo, posiblemente visto bajo los géneros literarios en su formación académica. No obstante, la clara exposición de cuáles son los géneros y tipos que pueden encontrarse en estos discurso no presenta problemas de comprensión. En realidad, puede decirse que se trata de un anticipo y especificación de lo que se verá en el séptimo capítulo del libro. No es un punto en sí criticable puesto que bien es verdad que la ubicación de los contenidos relativos a géneros y tipologías es dificultosa fuera del lugar que se les ha otorgado en el libro porque otra posición rompería de modo innecesario un entramado expositivo muy bien concebido. Merece destacar el espacio que en los tres capítulos se ha dedicado a analizar la adquisición/aprendizaje de los modos y modalidades discursivas, aspecto este que, a nuestro modo de ver, es necesario conocer y que suele quedar relegado a trabajos centrados en didáctica de las lenguas y no en teoría lingüística. Quiero destacar también la novedad que supone la descripción tan detallada y acertada del discurso digital, que con frecuencia se suele limitar al texto digital. El discurso digital no suele tratarse como un modo de discurso sino que suele ceñirse a géneros y tipos discursivos, a manifestaciones concretas, sin entrar a considerar su configuración general, sus modalidades y los aspectos que conforman la propia competencia digital.

El capítulo siete, como ya hemos señalado, constituye un elemento fundamental en la cohesión del libro (género). Une las dos grandes partes que lo conforman –fundamentos teóricos del discurso y metodología de análisis–, puesto que el género se sitúa siempre en un discurso y toda producción textual se inscribe en un género. Antes de abordar el género dentro del marco de Análisis del Discurso, se trata primero desde una óptica histórica, en la que se muestra la integración progresiva de perspectivas distintas: la retórica y la literatura, desde Platón y Aristóteles, la estilística a partir del siglo XIX, con destacados representantes como Spitzer y, desde mediados del siglo XX, será incorporada por Batjín la dimensión discursiva, que originará estudios tipológicos en Lingüística del texto y, finalmente, en Análisis del Discurso. La parte central de este capítulo está dedicada a las tipologías de los géneros del discurso, y el final del capítulo se interesa por aspectos menos tratados habitualmente en el estudio de los géneros discursivos: interdiscursividad, intergenericidad, intertextualidad, transdiscursividad y transgenericidad.

Los dos últimos capítulos del libro –Un método de análisis de los discursos y Adquisición y tratamiento de datos, capítulos octavo y noveno, respectivamente– están dedicados a aspectos metodológicos necesarios para analizar el texto y para acceder a los datos textuales. Constituyen la parte relativa al texto en el esquema implícito que articula el libro, cuya figura mostramos al inicio de la reseña. Estos dos capítulos constituyen la parte más original del libro puesto que la propuesta de análisis textual de C. López Alonso integra aproximaciones que, habitualmente, se presentan separadamente o no combinadas tan acertadamente como en estas páginas. El análisis que propone, enmarcado en la relación tripartita discurso, género y texto, combina el análisis de las voces enunciativas y su modalización con el análisis de la planificación del texto, de las unidades de composición y organización y con las operaciones de textualidad. El resultado de esta pluralidad de enfoques permite abordar la descripción y análisis de los textos salvando los problemas clásicos de heterogeneidad y de genericidad que presenta habitualmente el discurso. No obstante, esta parte, en cierta medida práctica, no olvida en ningún momento la perspectiva metodológica con la que se ha planteado, y así encontramos un desarrollo metodológico fundamentado y apoyado en muchos momentos en obras y autores anteriores y que da como resultado propuestas y enfoques nuevos para el análisis de los textos. El libro se cierra con un breve capítulo dedicado a la adquisición de datos, necesaria para realizar cualquier análisis de textos. En él se explican los cuatro tipos de procedimientos que permiten la adquisición: la observación directa, la experimentación, las encuestas y el corpus. La introducción de este último capítulo en el libro muestra en qué medida el desarrollo de las tecnologías es indispensable en la actualidad para afrontar el tratamiento de los textos, lo que, en gran medida, permite seguir desarrollando y avanzando en los planteamientos teóricos de Análisis del Discurso. Además, para el lector poco familiarizado con las tecnologías y recursos lingüísticos digitales puede resultar particularmente interesante este capítulo porque ofrece direcciones web de bases de datos y de herramientas lingüísticas que pueden ser exploradas con facilidad.

Dejando aparte el hecho de que la calidad de este libro, como hemos intentado mostrar, hará que en poco tiempo sea una referencia inexcusable en el estudio del Análisis del Discurso, no quiero terminar sin referirme a lo que, desde mi punto de vista, son dos puntos fuertes de la obra: la diversidad y cuidado que se ha tenido en la selección de ejemplos y la magnífica bibliografía utilizada en esta indispensable obra. Siguiendo los criterios de la colección en la que se ha publicado, la bibliografía se ha distribuido, por una parte, al final de cada capítulo en el apartado Referencias y lecturas aconsejadas y, por otra, al final del libro se encuentra en tres secciones: Manuales, Diccionarios y Textos citados en los ejemplo. Para facilitar el acceso a estas obras, la autora proporciona, siempre que existen, traducciones de ellas al español. Pero, además, como se explica en la introducción, la bibliografía completa de la obra se encuentra disponible en la página web de la editorial1. Se trata de una extensa y actualizada bibliografía que encontramos a través de las citas a lo largo de todo el libro. Al margen de los propios gustos de la autora, esta bibliografía refleja con detalle la amplísima bibliografía que ha generado la multidimensional disciplina que es el Análisis del Discurso. En cuanto a los ejemplos, la selección de textos no se centra en textos exclusivamente contemporáneos, como ocurre con frecuencia, sino que C. López Alonso recurre tanto a textos clásicos de la literatura universal como a textos de correos electrónicos recientes. Me parece de una gran sutileza el uso y análisis que realiza de textos literarios considerados indispensables en la Literatura universal, y así encontramos textos de Cervantes, Joyce, Borges o Cortázar que, aunque familiares a los lectores, no habrán sido considerados por ellos, seguramente, desde una perspectiva lingüística. Pero además de acercarnos textos del siglo XVII al siglo XXI, C. López Alonso nos permite conocer a través de múltiples ejemplos la diversidad de géneros y tipos que ofrece el discurso y nos pone en contacto con sermones, poesía, novela, correos electrónicos o textos científicos, por citar algunos de ellos. No es un adorno del libro la amplitud temporal y la diversidad de géneros y tipos textuales que se presentan porque estos ejemplos, tan variados y tan bien elegidos, nos permiten comprender que discurso es todo acto lingüístico de comunicación humana.

Notas

1 http://www.sintesis.com/data/uploads/files/Biblio%20web%20Analisis%20del%20discurso.pdf



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